Avanzando en el problema que nos planteamos al principio de la materia, ¿Qué es el hombre?; una vez dirimido el de dónde venimos, nos toca preguntarnos que nos hace diferente del resto de las especies con las que compartimos origen, si es que hay algo que nos diferencia. Hemos hablado largo y tendido sobre la cuestión de qué es la cultura, cómo se origina y qué papel juega en la constitución de nuestra personalidad. Todo ello, para investigar sobre nosotros mismos, sobre el origen de lo que somos y que podría estar en el cerebro.
Y aquí es donde se centra el tema que acabamos de comenzar: la relación entre el
cerebro, un cuerpo físico, que ocupa un lugar en el espacio, y la
mente, algo aún indefinible e ilocalizable y que no parece ser nada más que eso, una simple aventura, al modo de las de JULIO VERNE, que sin salir de Francia, 'anduvo' por todo el mundo.
Aceptar la validez de esta cuestión, supone, de entrada, la aceptación de la existencia de aquella dicotomía que señalamos: existen dos elementos diferentes, heterogéneos a los que asociamos lo físico el
cerebro, y lo que asociamos a términos más difusos tales como lo psicológico, lo cultural... la
mente.
 |
| ©Albert Jorda. EPS |
Para arrojar algo de luz que nos permita entraren estas cuestiones a propongo dos enlaces.
Uno que nos adentra en la física del cerebro y sus relaciones estructurales y funcionales. Es un artículo en el semanario del domingo del El País.
El otro, es la presentación en el programa Cuarto Milenio (hacia 01:03:00) de una producción española, Agnosia, que hace referencia a una deficiencia perceptiva en la conexión entre las sensaciones y la interpretación de esas sensaciones.
 |
| ©cuatro.com |